Queridas familias,
Un día, cuando estaba a punto de cumplir seis años Frida empezó a encontrarse muy enferma.
- ¿Qué le pasa a Frida? - preguntaron sus hermanas.
- Frida tiene poliomielitis. Es una enfermedad que afecta a la médula espinal - les explicó su madre muy preocupada.
Desde ese día a la pequeña le cambió la vida. Debía ir a numerosas sesiones médicas y no tenía tiempo para estar con sus amigos.
Un día mirando por la ventana vio cómo unos niños jugaban al fútbol.
- ¿Frida, quieres jugar al fútbol? - le animó su padre siempre pendiente de ella.
Aunque no era corriente que las niñas hicieran deporte y jugaran al fútbol, Frida lo hacía todos los días con mucho tesón, para que sus piernas recobraran fuerza y movilidad.
Un día dijo a sus padres decidida:
- ¡Quiero ser médico!
Aunque tampoco era normal en esa época que las chicas estudiaran medicina, sus padres apoyaron a Frida, como siempre hacían, y la animaron a ello.
Una mañana, con diecinueve años, yendo a sus clases tuvo un accidente. De nuevo la vida de Frida cambió de manera drástica porque debía estar mucho tiempo en cama.
Una tarde que estaba un poco más animada se acordó de las pinturas que su padre tenía en el estudio.
- ¿Me puedes traer la caja de pinturas? - le pidió a su padre.
Al otro día, buscando entretenerse, Frida empezó a pintar y resultó que en los pinceles, además del entretenimiento, halló una manera de expresar todo lo que estaba sintiendo.
Con el tiempo y los cuidados de sus padres se fue recuperando.
Continuó dando rienda suelta a su creatividad; sobre todo pintando autorretratos.
Poco a poco fue reconocida en el mundo de la pintura. Conoció a Diego Rivera, artista muy famoso por sus murales, se casó con él, y se fue a vivir a Estados Unidos donde alcanzó tanta popularidad como su marido.
La casa azul donde vivió se ha convertido en un museo que lleva su nombre.
Frida también encontró en la escritura otra manera de expresar sus sentimientos. Demostró al mundo entero que a pesar de la adversidad y su desgraciada vida, fue una mujer fuerte, valiente y digna de admiración
Después de leer el cuento (puede ser solito/a o con ayuda de un adulto), proponemos algunas preguntas para que las respondan los niños/as como: qué le pasó a Frida, cómo se sentía, qué quería ser de mayor, qué consiguió...
1. cielo
2. Irene
3. cien
4. tractor
5. sandía




